Parto ideal/ parto posible

Me consultan frecuentemente embarazadas quiénes están planeando su parto. Las acompaño a pensar opciones, a escuchar sus deseos y poder comunicarlos a sus equipos. Trabajamos información valiosa sobre parto respetado y puerperio, hablamos de necesidades del recién nacido. Me encanta verlas confiar en su cuerpo, confiar en su poder cómo mujeres para gestar y parir.
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Igualmente de un tiempo a esta parte, debido a varias experiencias también me parece importante introducir la posibilidad de que las cosas no salgan como planeamos.
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Para el cuidado de la salud de mamá y bebé, o por otras variables muchas veces los nacimientos son por cesárea.
En otros casos, si bien el nacimiento se da por vía vaginal, algo sucede que deja a la mujer con la sensación de incomodidad o frustración, la sensación de que el parto no es como ella lo soñaba.
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Tanto en uno como en el otro escenario suelo encontrarme con mujeres que viven esto con mucho dolor e incluso con culpa.
Revisan frecuentemente en sus mentes las decisiones que tomaron y se angustian.
Muchas veces esta sensación de “el parto que no fue” las acompaña e interfiere en la capacidad de disfrute en su maternidad.
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Al contrario de quiénes les dicen “lo importante es que tú bebé está sano” desoyendo su dolor, las recibo, de brazos y oídos abiertos. Trabajamos mucho, las acompaño mientras corren todas las lágrimas atragantadas y aliento que puedan decir eso que a veces hasta las avergüenza….

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Los nacimientos, así como todo en la vida, en general no son como los imaginamos. Son como son. No son “los ideales” sino los posibles.
Y no porque no tengamos “el poder de parir”, sino porque no dependen sólo de nuestra voluntad. Intervienen tantísimas variables: bienestar del bebé y de la mujer, ambiente del lugar donde se produce el trabajo de parto, estado emocional, sensación seguridad y primordial las personas que nos asisten o acompañan.
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Todas estas variables pueden favorecer u obstaculizar el parto vaginal. Y eso no es culpa nuestra, es responsabilidad y ética del profesional que asiste y en gran parte, azar. Si, porque aunque intentemos “controlarlo todo”, no hay algo más incontrolable que un parto. Incluso el control nos puede jugar en contra, ya que al estimular el neocortex interferimos en el “viaje al planeta parto”.
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Es importante el camino que hacemos en el embarazo: el “casting de médicos” que permite en quien confiamos o la maternidad más “respetuosa”, la posibilidad de hacer un plan de parto, poder contar con una doula y el proceso de desarrollo personal informándonos y decidiendo a conciencia. Aun así saber que como en otros momentos de la vida, el imprevisto está siempre presente ¡Y no siempre las sorpresas son negativas!
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Muchas veces lleva tiempo elaborar la vivencia del parto, necesitamos repasar lo sucedido. Poner en palabras nuestros miedos, a veces, aparece el temor de que la forma de nacer haya dañado a nuestro bebé. Es difícil vivir el puerperio bajo esta creencia, pudiendo sentirse inadecuadas o fallidas, sintiendo la necesidad de compensar todo el tiempo ese “daño”.
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Por suerte las mujeres somos resilientes, somos fuertes y sabemos que “hablar sana y libera”. Si sentís tristeza porque tú parto no fue como esperabas, no te lo guardes. Háblalo con otras, háblalo en círculo, contale a tu bebé y escribí si podés tu relato de parto
Si te angustia mucho y no te vas sintiendo mejor, busca una psicóloga perinatal para que te acompañe a desanudar estás emociones y re significarlas.
Al fin de cuentas, lo que queda no es ese momento sólamente, sino el vínculo que se construye día a día.

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Muchas veces al dolor por “el parto que no fue” se suma el miedo de que nuestro bebé sufra consecuencias y quede con una herida emocional.
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Con ese temor en la mochila, muchas mujeres cargan el peso y el sentimiento de culpa de haber “dañado profundamente a su bebé”, creyendo incluso que este daño es irreparable y permanente.
Imagínen como se vive el puerperio bajo esta creencia, pudiendo sentirse inadecuadas o fallidas en el maternaje o sintiendo la necesidad de compensar todo el tiempo ese “daño”.
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Aquí las escucho, les comparto información actualizada, las invito a poner en palabras sus emociones y escribir el relato del nacimiento. Juntas tratamos de ir quitando peso a esa mochila.
El parto es un momento de mucha vulnerabilidad y por más planificación que intentemos, es incontrolable .
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Todas estas emociones se pueden trabajar cuando aparecen. El apego se constituye no solo de un momento, sino en el vínculo cotidiano.
Vivimos las situaciones que nos tocan de forma singular y cada experiencia es única, por eso generalizar al respecto puede llegar a ser muy dañino.
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Si sentís que la experiencia del nacimiento te angustia, te sugiero buscar un espacio terapéutico con una psicóloga perinatal que pueda escucharte, a vos y tu bebé, con la singularidad que merecen.
Siempre es importante trabajar tu angustia, ya que puede interferir en el vínculo con tu bebé💜

Lic. Carolina Mora

Mail lic.carolinamora@gmail.com

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