Soy papá: ¿y ahora qué?

Escribir esta entrada es una de las cosas más difíciles que me tocó, ya que no es sencillo intentar describir las sensaciones que viven los hombres cuando se convierten en padres, sin serlo. Voy a tomar de ayuda la experiencia de mi compañero y de todos los hombres que de forma generosa han compartido conmigo esta vivencia.

Sencillamente cuando hablamos de hijos, casi de forma inmediata mencionamos a las madres. Desde el embarazo mismo, es muy fácil caer en el error de “borrar” al padre de escena. Hay miles de libros y artículos acerca de qué es ser madre, los cambios que vivimos las mujeres en nuestra maternidad pero realmente muy poco refieren a la experiencia de la paternidad. Lo mismo ocurre con los espacios: curso de pre parto (para que la madre se familiarice con la lactancia, el pujo), grupos de la liga de la leche, tribus de mamás….¿y los papás qué?

Sergio Sinay, en su libro “Ser padre es cosa de hombres” plantea que ” Los padres no nacen. Se hacen….Que los padres se hacen significa que ninguno de los varones que existieron, que existimos y que existirán en el curso de la historia humana nacieron sabiendo cómo ser padres. El simple hecho de ser capaces de procrear no nos convierte automáticamente en padres”. En este punto, cabe aclarar que desde una perspectiva compleja tampoco el hecho de vivir una gestación nos convierte en madres. La paternidad, al igual que la maternidad, son roles a construir. ¿Cómo? en el vínculo con nuestros hijos.

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¿Que las mujeres nos lo tenemos más sencillo? Bueno, una parte de esto es cierto. Los 9 meses que llevamos en nuestro viente a nuestro hijo nos ofrecen la posibilidad de vivir una conexión previa, que además está acompañada de mecanismos hormonales complejos que hacen que se instale en situaciones de salud, el apego a la cría. Aún con todo este escenario a favor, algunas mujeres no logran construirse en esa nueva constelación maternal de la que habló Stern. Claro que los padres también comparten estos nueve meses, de un modo subjetivo y distinto. A medida que va creciendo el viente van tomando cada vez más dimensión de que allí, efectivamente, crece también una vida. Pero la gran mayoría de hombres coincide en señalar el momento del parto, como el momento en el que caen realmente en la cuenta de que sus vidas cambiará para siempre.

Es que la llegada de un hijo constituye un momento tan trascendental y único que pone de cabeza nuestro mundo como lo conocemos, y sobre todo desordena y re configura todos los roles que estábamos acostumbrados a ocupar. Necesariamente requiere de un proceso psíquico, interno e individual donde se re configuren aspectos centrales de nuestra personalidad, para organizarse en una nueva configuración donde tome un lugar prioritario la actitud maternal y paternal donde tome un primer lugar el cuidado del bebé.

¿Qué se juega en los padres recientes? (y no tanto)

En primer lugar, suele aparecer un fuerte impacto o conmoción. ¿Ése ser tan pequeño, frágil y real es mi hijo? Era cierto! había un bebé dentro! Luego, casi de forma imperceptible suele aparecer el miedo ¿podré tenerlo a upa sin lastimarlo? ¿Sabré cambiar pañales?  Todos enfatizan en su rol como apoyo de la mamá ¿sabré hacer lo que ella necesite? ¿qué es eso?

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A la par, entre todo este mar de sensaciones que tanto les cuesta a los hombres por lo general identificar y comunicar, aparece la idea de desaparecer! si! salir! necesitan aire! ¿Cuántas hemos escuchado que con apenas un bebé de días el padre organiza una reunión con amigos o se va a jugar al fútbol?  Aunque a las mujeres les parezca impensable y muy difícil de entender, ellos necesitan tomar aire, recargar energías para volver a la nube de puerperio y pañales que los espera en la casa.

Convivir de repente con un nuevo rol (el cual están descubriendo de qué se trata) y una mujer en pleno puerperio no es tarea sencilla. Invadidas por la catarata hormonal nosotras estamos desbordadas, enamoradas de nuestro bebé, llorando sin razón, con estallidos de felicidad….en definitiva, si antes no nos entendías, menos vas a poder hacerlo ahora! Las hormonas de la lactancia hacen que la mujer este reacia al encuentro sexual (por un largo tiempo en algunos casos) y muchas veces esto genera incertidumbre en el hombre,  ya que antes encontraba en ello una vía de comunicación primordial de la pareja.

En la nota de La Nación, el psicólogo Javier Díaz comenta: “Mucho se habla de la angustia presente en la madre luego del parto: cambios físicos, hormonales, tensión, incertidumbre, dolor físico y psíquico enmarcan ese efecto displacentero de la mamá cuando transita su puerperio -reconoce Díaz-. Pero en ese mismo contexto, y reforzado por las presiones externas del entorno social, los hombres suelen experimentar un cansancio inmotivado, desgano, dificultades para dormir, disminución del apetito y dolores corporales…” Muchas veces cuando emergen estos sentimientos en los hombres no encuentran vía de canalización ni de comunicación. Acostumbrados a expresar poco sus sentimientos y a contener la angustia, suelen quedar acallados y solapados detrás de las obligaciones cotidianas. Los padres no dejan de trabajar, en nuestro país  se consideran 3 días de licencia para padres (algo ridículo e injusto) por lo cual la presión de seguir con las actividades y responsabilidades es mucha y no deja tiempo para frenar a conectarse con esta nueva vivencia. Allí es donde muchas veces aparece el síntoma: irritabiliadad, surgen peleas en la pareja, cansancio, insonmio, son algunas de las manifestaciones.

Entonces, la catarata hormonal, los cambios en el contexto familiar, los re ordenamientos vinculares también afectan el estado de ánimo de los padres recientes.  Consideramos que al igual que en la mujer, los primeros dos años de vida del bebé son los más críticos para esta catarata emocional.  A medida que el bebé va creciendo, ganando independencia de forma progresiva así también los padres y las madres van consiguiendo sentirse más seguros en su rol además de retomar la energía en otros espacios de crecimiento personal (trabajo, estudio, deporte, etc).

El re encuentro de la pareja parental como pareja amante no es tarea sencilla ni se da de un momento al otro. Se irá construyendo (o no) en el día a día, en un entramado complejo de vivencias, pequeños momentos compartidos y mimos fugaces mientras el bebé duerme. Requiere presencia, paciencia y sobre todo espera y una mirada amorosa nueva y llena de creatividad para encontrar esas pequeñas complicidades que hacen a los amantes.

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La imposibilidad de expresar la queja, la angustia, la responsabilidad por ser el sostén de una familia, sumado también las presiones sociales y los mandatos familiares (las comparaciones con el propio padre) llevan muchas veces a una situación de desborde. ¿Cómo metabolizar esta experiencia? Intentar respetar los tiempos de descanso, hacer deporte, buscar espacios de comunicación con la pareja, apelar a la red familiar para brindar ayuda y sobretodo, buscar una “tribu” o grupo de pares y donde poder compartir las experiencias  y los avatares de construirse como padre.  El psicólogo Mauricio Strugo  generó un espacio llamado “Y Nosotros También, un taller para padres que puedan reunirse y hablar de lo que les pasa, un lugar donde sea posible resonar a partir de lo que cada uno comparte y, fundamentalmente, de darse cuenta de que no están solos en esto”, explica el terapeuta y especialista en pareja y familia” (La Nación, 25/11/15). La consulta individual con una profesional psicólogo o psicóloga puede ayudar a trabajar más en profundidad y acompañar este momento tan especial.

Me gustaría terminar con un párrafo de Sergio Sinay: ” Con cada hijo nace un padre. Cada hombre puede mostrar tantas facetas de su paternidad como hijos tenga. O aún a lo largo de su historia con un único hijo. Cada padre nace como padre con sus hijos. No antes. Aprendemos a ser padres. Nos convertimos en padres. También re-aprendemos. También nos re-convertimos”.

Lic. Carolina Mora

01155641995

lic.carolinamora@gmail.com

Miembro de Nacer Juntos y Psicólogas acompañando la Crianza Respetuosa.

Podés consultar:

“Ser padres es cosa de hombres” Sergio Sinay, Editorial del Nuevo Extremo 2012.

“El nacimiento de una madre” Daniel Stern

Nota de La Nación: http://www.lanacion.com.ar/1848561-crianza-los-hombres-tambien-se-deprimen-despues-del-parto

 

 

 

 

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